La propuesta de escribir unas líneas para definir mi trabajo no es fácil.

Desde mi mente racional, podría buscar multitud de razones por las que llevo más de 13 años en la práctica de esta modalidad de relacionarme con la vida en todos sus aspectos.

Cuanto más profundizo en él, menos palabras encuentro para definirlo y más me adentro hacia mi interior. Se ha convertido en la gran oportunidad para verme y sanar de forma compasiva mis heridas, mi sufrimiento.

Es una forma de vida. El darme cuenta de mis hábitos, creencias… que condicionan mi libertad , al no vivir con atención plena lo que me ofrecía la vida en el momento presente, abrazando mi sufrimiento sin juzgarme, con amorosa compasión. Este es el regalo más preciado que la enseñanza me ha brindado.

En este momento de mi proceso estoy viendo con claridad, desde el sentir, y no desde la mente, las trampas de mi Ego.

Me ofrece la oportunidad mirando con ternura de lo que huyo, observando las sensaciones que se producen en mi cuerpo. Sin intención de quitarlas rindiéndome a lo que hay. El trabajo me ha brindado la posibilidad de poder ir más allá y darme cuenta de la forma equivocada en la que vivo para poderlo llevar a la conciencia.

Un trabajo integrador, donde el propio proceso, es la gran oportunidad para el cambio hacia la calma.

Este trabajo brinda la oportunidad de crear un espacio seguro en el que mostrarse y, poder acompañar el proceso del otro.

PRIMERO HACIA NOSOTROS, DESPUÉS HACIA EL OTRO.

Un camino iniciático que combina la terapia y la espiritualidad.

Magui Sakti

Octubre 2015