MEDITACIÓN MINDFULNESS

 

¿Cómo funciona nuestra mente?

Podría ser que nuestra mente está buscando constantemente satisfacción, planificando asegurarse de que las cosas salgan como nos gusta, intentando obtener lo que queremos o lo que creemos querer, y al mismo tiempo procurando alejar las cosas que tememos, esas cosas que no queremos que ocurran

Consecuencias

Este juego tan común de nuestra mente nos lleva a la tendencia de llenar nuestros días con cosas y gestiones que necesitan hacerse prioritariamente. A andar corriendo desesperados, intentando hacer todas las cosas sin disfrutar de ellas porque nos falta tiempo y vamos demasiado forzados y nerviosos.

Sentirnos dominados por nuestros horarios, responsabilidades y deberes, incluso cuando lo que tengamos que hacer sea necesario o lo hayamos elegido. Raras veces hacemos lo que hay que hacer desde nuestro centro, desde el “Ser”. No es tan difícil ponernos en contacto con el Ser, lo único que necesitamos es acordarnos de emplear la atención plena.

Cuando toda nuestra vida se ve empujada por el “hacer”, la práctica de meditativa formal puede proporcionarnos un refugio de sensatez y estabilidad. Podemos regalarnos a nosotros mismos algo de tiempo para disfrutar de profunda relajación y bienestar, para recordar quienes somos.

  • SI QUIERES APRENDER A MEDITAR, ESTA ES TU  OPORTUNIDAD, AQUÍ Y AHORA.
  • SI YA PRACTICAS LA MEDITACIÓN, TE OFRECEMOS HACERLO EN GRUPO.
  • APORTACION: DONATIVO PARA EL MANTENIMIENTO DEL CENTRO.
  • Se requiere inscripción previa.

LA MEDITACIÓN: Consiste en “no hacer”.

No intentar ir o llegar a ninguna parte. No hay que sentir ni pensar de una manera especial, sólo tomar conciencia de la respiración y las sensaciones corporales, observar la incansable e incesante actividad de nuestra propia mente, y de la forma en que somos empujados por esta. Pocas veces contemplamos sin pasión las reacciones y hábitos de nuestra mente, ni sus temores ni deseos.

Meditar es un proceso que nos toma algún tiempo hasta sentirnos cómodos con el lujo de permitirnos estar con nosotros mismos y nuestra mente, sin hacer nada. La mente desbocada y el “hacer” pueden arrastrarnos durante años y llevarnos a la enfermedad, e incluso a la tumba, sin que nos demos cuenta de que estamos acabando con nuestras vidas, y de que solo tenemos “momentos para vivir”.