En este curso se nos brinda la oportunidad de escuchar con plena atención desde nuestro centro. Nos adentraremos en nosotros mismos al entrar en contacto con otras personas, lo que nos permite gradualmente ir tomando consciencia de quienes somos en realidad

Desde la Quietud podemos descubrir en que lugar nos encontramos internamente en la práctica compartida.

La Quietud no es algo que hagamos, es ser, ser en el centro de quienes somos realmente;
es algo que compartimos con el universo mismo. Este lugar de Quietud en el centro es
dinámico. “En el punto de quietud del mundo que gira… ahí está el baile“
T.S. Elliot.

La quietud no está sujeta al ego. No es posible trabajar en la quietud desde el nivel del ego. Trabajar en la quietud es trabajar en relación con otro sin conciencia de tuyo o mío.
Trabajamos desde el ser que común a todos nosotros, es lo que encarna en nosotros en el momento de la concepción y lo que da vida al código genético. El breve momento de quietud antes de que empiece la explosión de la célula, es el centro del mundo girante que describe T.S. Elliot.
Tocar esta experiencia es renacer en el presente. Lo que intentamos hacer, en práctica compartida con otro, es entrar en un estado que está por debajo de lo que es anterior al nivel en que la enfermedad viene al Ser. Un lugar de Quietud o intención original, aún no expresada, donde existe la elección, mediante el recuerdo de esa intención original, de no ser víctimas de experiencias de vida no digeridas que nos restan fuerza y capacidad.
Lo que se requiere del terapeuta es una renuncia al saber, que es limitado, y una entrada en la inseguridad del desconocimiento, que conlleva un potencial infinito.

Un renacimiento en el presente constante. Todos tenemos un “como estamos diseñados para ser”, una forma evolutiva momento a momento, que a lo largo de nuestro desarrollo se ha modificado en función de la acumulación de experiencias no-digeridas que llevamos con nosotros. Estas están tan cristalizadas, tan atrincheradas, que
ahora creemos que eso es lo que somos. Esto no es lo que somos en verdad, sino una expresión de lo que hemos hecho y de lo se nos ha hecho.

Todos nos sentimos separados de nuestro verdadero ser por todo este material que ya no está presente en sentido real, sino que es una huella del ayer.

Este curso está dirigido a todo aquel que quiera profundizar en su propio camino espiritual, ya que el Practicioner nos conduce desde su Quietud hacia nuestra propia Presencia en Quietud.

Mike Boxhall señala que la sanación puede emerger cuando somos escuchados
completamente en el profundo nivel del Ser. “Trabajemos en esto, como una prioridad,
en lugar de sólo aliviar los síntomas experimentados. Nuestra tarea es reflejar la
plenitud en todo ser humano.”

Partimos de la Biodinámica:

La Terapia Craneosacral de donde partimos, es una terapia extremadamente sutil y delicada orientada a facilitar a través de un ligero toque, casi simplemente con la intención de la mente, el funcionamiento óptimo del cuerpo y mente del paciente. Aliviándolo de las restricciones a su expansión, contracción y expresión naturales.

Podemos enfocarnos en la estructura corporal y en la relación entre estructuras. Podemos enfocarnos en los fluidos que fluyen por el sistema corporal y lo nutren. También podemos enfocarnos en el sistema nervioso central y sus ramificaciones. Cualquier enfoque que elijamos será inevitablemente reduccionista y limitante. La cuestión es que una intelectualización y una codificación, aunque no es un diagnóstico, también puede ser limitadora en mayor o menor medida.

Lo que conocemos tiende a limitar lo que podríamos conocer. Esto es reduccionismo. La idea es aceptar y permitir la posibilidad de la revelación infinita de lo que es, sin sentir nunca la necesidad de cuantificar o detener esa revelación.

Ser escuchado es ser sanado. Ser escuchado plenamente es ser sanado plenamente. Y no podemos ser escuchados por una mente ocupada y llena de parloteo, y renunciar a saber crea inseguridad en el terapeuta.

Quietud:

 El núcleo de nuestro Ser es un estado de quietud pura y no manifestada. Este es el lugar de nuestra naturaleza profunda. Este estado básico subyace a todos nuestros rasgos individuales, a nuestra personalidad y a todos nuestros actos. Es como el fondo del mar. A este nivel no existe la dualidad, no hay sujeto ni objeto. Es nuestro estado primordial y fundamental. Vacío y Luz.

Este estado de Quietud es la base de todas las formas no manifestadas y en el se encuentra el pleno Potencial de todas las formas.
Todas las expresiones de Vida Emergen de la Quietud. A medida que nuestro Ser se va manifestando, el Aliento de Vida comienza a expresarse como una sucesión de movimientos.

Emergemos de la Forma o Vacío, surgiendo como Individuos. Este proceso de Creación de repite en cada momento de nuestra vida y se organiza en torno al Aliento de Vida que Sutherland definió como el mar de fondo.

Este movimiento de mar de fondo surge como una fuerza centrifuga, seguida de una fuerza centrípeta hacia la fuente. Estas fuerzas centrifugas y centrípetas surgen rítmicamente de la Fuente y vuelven a ella, siendo la expresión más básica de la vida. Pueden ser percibidas como movimientos espirales de energía, enroscándose y desenroscándose.

La Práctica:

  • El paciente tumbado en la camilla siente el contacto ligero de las manos del terapeuta que escucha los movimientos sutiles del cuerpo, sus ritmos y pulsaciones y áreas y patrones de congestión.
  • El terapeuta hace de espejo al cuerpo del paciente y refleja el patrón restrictivo y congestiónante. El cuerpo tiene la oportunidad de reconocer el patrón limitante y la posibilidad de soltarlo, facilitando una nueva reorganización que libera los sistemas corporales.
  • El cuerpo hace un proceso homeostático y el sistema cuerpo-mente se equilibra y corrige a si mismo al recibir la información de su propio desequilibrio.
  • El Terapeuta nunca hace nada, ni se impone sobre el cuerpo del paciente. Tampoco fuerza al organismo haciendo algo para lo que todavía no tiene recursos. Por tanto, es el Sistema del paciente el que dirige su propio proceso de sanación.
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NATUROPATIA

Su objetivo es estimular la capacidad curativa innata del organismo y facilitar sus mecanismos de equilibrio para alcanzar un buen estado de salud, y promueve el principio de no hacer daño.

HOMEOPATIA

La homeopatía es una terapia que consiste en administrar la dosis mínima efectiva de una sustancia, capaz de activar las defensas del paciente. Te contamos en qué casos está indicada y cómo se elaboran sus remedios.